viernes, 12 de abril de 2013

Hábito 6 Sinergizar

HÁBITO 6 SINERGIZAR


Para entender el hábito 6 visualiza cuatro brazos entrelazados.


La sinergia se logra cuando dos o mas personas colaboran para hacer algo mejor de lo que cada una hoaría por sí sola. No es ni tu manera ni mi manera de hacer las cosas, sino una mejor, más elevada manera de hacerlas. La vida es como un círculo formado por cuatro brazos entrelazados. Cada brazo aporta una cualidad distinta al grupo, y juntos son más fuertes que cualquiera de ellossolo. Los constructores lo saben bien. Una viga de 5 x 10 centímetros de sección aguanta 275 kilos, pero dos de esas vigas unidas con clavos soportan no solo el doble de peso (que es lo que cabría esperar), ¡sino ocho veces más! Lo mismo ocurre con nosotros. Podemos hacer mucho más en conjunto que por separado.

Cada individuo difiere en antecedentes, raza, cultura, aspecto físico, manera de pensar y hablar, etcétera. La clave de la sinergia está en apreciar esas diferencias en vez de temerlas. Una fábula muy popular. "La escuela de los animales", de George Reavis, ilustra por qué debemos valorar las diferencias y no pretender encajar a todo el mundo en el mismo molde:

En cierta ocasión los animales... organizaron una escuela. Adoptaron un programa de actividades que incluía correr, trepar, nadar y volar...
El pato era excelente para nadar, más que su instructor, y también sacaba magníficas notas en vuelo, pero le iba muy mal al correr. Por sus malas calificaciones en carrera debía quedarse a practicar después de clases y dejar la natación...


El conejo empezó a la cabeza de la clase en carrera, pero sufrió un colapso nervioso por las muchas horas que dedicaba a regularizarse en natación.


La ardilla era muy buena para trepar, hasta que se sintió frustrada en la clase de vuelo, pues su maestro la hacía ir del suelo hacia arriba y no de la punta de los árboles hacia abajo.


El águila había que disciplinarla, porque en la clase de trepar vencía en llegar a la punta del árbol, pero usando su propio método.

Al final del año, una anguila anormal que ha más de sobresalir para el nado corría, trepaba y volaba un poco obtuvo el mayor promedio y fue quien pronunció el discurso de despedida.
Supón que tú fueras el águila, tu amigo el pato, tu hermana el conejo y tu mamá la ardilla. Cada uno posee distintas cualidades y flaquezas, y allí está la belleza del asunto. ¿Te das cuenta de lotonto que es comparar a un águila con una ardilla y preguntarse cuál es mejor? De igual manera, ¿comprendes lo insensato de compararte con un compañero de escuela y pensar: "Soy mejor que él" o "Nunca seré tan bueno como ella"? Nadie es mejor ni peor que los demás, sino sólo diferente. Tú estas bien, y ellos también.

Valorar las diferencias es uno de los grandes secretos para ser feliz. y, como pronto verás, también es un ingrediente esencial para aprender a llevarte bien con tus padres.

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